“En la actualidad, y durante el tercio restante del siglo XX siglo, los cuerpos humanos se encuentran en un estado de rebelión cultural. En las sociedades tecnológicas -toda Europa y particularmente Estados Unidos- está surgiendo ahora un nuevo tipo de ser humano: un mutante, que llegará a dominar cada vez más nuestra sociedad y que al mismo tiempo creará una nueva cultura para nuestra sociedad.”

–Thomas Hanna. Cuerpos en Revolución. 1970.

Cuerpos en movimiento

Thomas Hanna acuño la palabra Somático, para diferenciarla de cuerpo tal como lo llegamos a entender. Con Somático quería hacer entender el cuerpo como es sentido y percibido sólo por nosotros, por dentro. Eso, entonces, implica la mente.

Las disciplinas somáticas son aquellas que juegan abiertamente y directamente con la relación Cuerpo y Mente.

Creo que no habría ningún cambio social si esta relación no se revisa al interior de cada quien. Justamente, nuestro interior en crisis (en consonancia con lo que sucede externamente) nos empuja a la meditación, el yoga, o hacer terapia, o buscar un conocimiento interior, un cambio, alguna paz.

Actividades para hacer hay muchas, pero siempre le faltan “una pata”. Hay mucha mente en la meditación o en terapia y le falta esa pata corporal. Hay mucho cuerpo en el yoga, y salir a caminar o entrenar pero le falta esa conexión con la mente, nuestros pensamientos y sentimientos.

Actividades somáticas que podemos mencionar son Focusing, Feldenkrais, Técnica Alexander, Esferokinesis, Eutonia. Todas tienen en común dos cosas: el trabajo sensible sobre nuestro sistema nervioso de forma tal que se despliega un aprendizaje corporal. El cuerpo (y la mente) aprenden. Y como herramienta usan la interocepción o propiocepción. Esto es, las sensaciones corporales que pueda tener desde dentro del cuerpo.


El cuerpo humano no es un instrumento para usar, sino un ámbito del propio ser para ser experimentado, explorado, enriquecido y, por lo tanto, educado.

–Thomas Hanna. Cuerpos en Revolución. 1970.

Focusing para la Conexión

Comunicarse con el cuerpo es un desafío sobre todo cuando vienen las enfermedades y los síntomas. El cuerpo mismo dando su mensaje, planteandonos una revolución a esta sociedad y sus ritmos. Esta evidencia psicosomática de la vida que vamos llevando nos impulsa a la conexión con nuestra corporalidad.

Algunos hablan de una “presión evolutiva” hacia el cambio.

Focusing va a ser útil para comprender al cuerpo, para liberar la emocionalidad que tensa los órganos internos, para soltar y transformar recuerdos que mantienen a los músculos rígidos con un alto tono. Preparados para atacar o huir, los músculos se mantienen en estado de alerta.

Aprender Focusing

De Gian Piero Gasparini

Cuando aprendí Focusing me resultó un método integrador de todo lo que venía aprendiendo antes, y me ayudó mucho a fortalecer algunas intuiciones personales. Noté cambios internos enseguida y me maravilló la idea de ponerme a la escucha del cuerpo, y no en su contra.

El proceso de escuchar el cuerpo no es fácil, ni se resuelve en 20 min de una sesión de focusing. Es un aprendizaje que lleva tiempo, ¿cuánto tiempo? el suficiente para borrar todo un condicionamiento mental afianzado con el trauma corporal, que vuelve nuestro cuerpo invisible para nosotros mismos. Esto suele llevar un par de años.

El tiempo creador se vuelve un aliado en forjar una nueva relación con nuestro cuerpo. Una relación más cómoda con nosotros mismos, pero -hay que decirlo- más incómoda con la sociedad.

¿Cómo se aprende Focusing?

Escuchar el cuerpo requiere de una técnica, un método sistematizado y el entendimiento de ciertos conceptos experienciales. Pueden leer más aquí. Esto lleva aproximadamente un año para poder uno mismo llevar adelante un proceso de Focusing.

Hay varias opciones, y ambas se pueden transitar juntas:

  • Clases personales.
  • Clases grupales.
  • Grupo de lectura.

La formación básica (que maso menos es de un año o dos) termina cuando el estudiante quiere avanzar en su formación y se plantea la certificación (que requiere otro año).